
Junto a compañeras de siempre como La Vedette de Cuba Rosita Fornés o Aurora Basnuevo, María de los Ángeles recibió el cariño y la eterna admiración de todos, entre anécdotas, intercambios y regalos.
El director teatral Nelson Dorr elogió el inagotable talento de la homenajeada, la intensidad de su entrega artística y la persistencia en una carrera siempre en ascenso en la radio, el cine, la televisión y el teatro.
Recordó momentos memorables, como el personaje de Amparo, en la obra Una casa colonial, de Nicolás Dorr, convertida ya en un clásico del teatro cubano y la entrañable Alcaldesa de San Nicolás del Peladero, aún recordada por generaciones de cubanos.
Nicolás Dorr recordó anécdotas cuando ya octogenaria actuó en obras memorables, que le exigían mucho esfuerzo físico y mental y que ella emprendía como si todo fuera muy fácil y espontáneo.
También el director y dramaturgo Héctor Quintero hizo referencia a la profesionalidad de Santana, quien, ejemplo para los jóvenes artistas, nunca se quejaba aún en medio de condiciones difíciles y se entregaba siempre con todo el corazón a sus personajes.
En el 2001 María de los Ángeles Santana fue merecedora del Premio Nacional de Teatro junto a Rosita Fornés.
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